Alguien construye una obra con su IA, cuenta una historia y, al final del recorrido, te deja entrar a su mundo. Aquí están los que hay — y aquí se hace el tuyo.

Galaxias, sistemas y mundos que se bajan hasta tocar el suelo. Lo que tocas tiene consecuencia.

La materia entendida como luz: navegación entre astros hechos de millones de puntos.

Este hueco está reservado. Crear tu mundo es gratis y no hace falta permiso de nadie: quien entra ahora entra como fundador.
El objetivo es que crear aquí acabe dando dinero a quien crea: que tu mundo tenga público, que el público valga algo y que ese algo vuelva a ti. Ese es el destino de esto.
Hoy no hay reparto porque todavía no hay público — y no vamos a fingir que sí. Cuando lo haya, se dirá aquí y con números, no con promesas.
Entrar no lo filtra nadie. Esto es la vara del sello: las tres partes de una obra completa, y lo que se busca al decidir si lleva AURA.
Una obra tuya que funciona como espectáculo y cuenta una historia. Hecha con tu IA, tus herramientas y tu gusto. No un catálogo: un recorrido.
El recorrido desemboca. No muere en un botón de contacto: termina llevando a quien lo vive hasta tu mundo.
Un lugar dentro de AEtHR, visitable, con dirección propia y permanente, que no se apaga. Y si no tienes uno, te lo hacemos nosotros a partir de tu obra: es tuyo y te lo llevas puesto.
Una obra que no lleva a ningún sitio no tiene aura.
Y un sitio que no cuenta nada, tampoco.
Aquí no hay comité, ni votaciones, ni un algoritmo decidiendo qué es bueno. Decide alguien, y da la cara.
Construyo AEtHR y decido qué obras reciben el aura. Mi credencial no es un currículum: es la obra que hay al lado — la danza cósmica, los dos universos y el motor con el que se crean sus mundos están hechos por mí. Si mi criterio es malo, se me cae encima a mí.
Por eso entra una obra cada quince días y no cincuenta al mes: no puedo mirar más con la atención que merecen, y una galería que admite todo no le sirve a nadie.
Entrar en un sitio nuevo da desconfianza, y con razón. Esto es lo que me comprometo a cumplir, por escrito.
Si algún día se cobra por entrar, será a quien llegue a partir de ese día. Nunca a quien ya estaba dentro.
Me escribes y te saco. Sin explicaciones, sin condiciones y sin preguntas incómodas.
Se queda donde está, en tu dominio. Lo único que me das es permiso para mostrarla aquí, y ese permiso lo retiras cuando te dé la gana. El mundo que se genera para ti también es tuyo, y te lo llevas.
Preséntala donde quieras, aquí no se firma nada en exclusiva. Y no hay token, ni moneda, ni nada que se compre y se revenda. Si eso aparece algún día, no será esto.
Sí o no, pero con respuesta. Y si es que no, te digo qué falla y qué lo arreglaría — no un silencio.
Y si esto cierra algún día, se dirá.
Lo que no voy a hacer es dejarlo apagarse sin avisar.
Y por escrito y en detalle: qué pasa con tu obra — términos para autores — dos minutos de lectura, sin letra pequeña.